Nuestro Abordaje

 

La filosofía de Reggio Emilia es una experiencia educativa que nace en 1945 en el norte de Italia, en una ciudad llamada Reggio Emilia. Es reconocida mundialmente como una de las mejores propuestas educativas para primera infancia y además, la Escuela de Educación de Harvard la estudia como modelo de grupos de aprendizaje.

 

La propuesta de Reggio Emilia:


 

El niño como co-constructor de conocimiento, identidad y cultura

El niño es un ser extraordinario, complejo e individual que existe a través de sus relaciones con los otros y siempre dentro de un contexto particular. Surge como co-constructor, desde el comienzo de su vida, de conocimiento, cultura y de su propia identidad; es entendido y reconocido como un miembro activo de la sociedad. En palabras de Loris Malaguzzi, se trata de hacerlo “rico en potencial, fuerte, poderoso y competente”.

Carlina Rinaldi, pedagoga de Reggio Emilia, comenta: “Uno de los puntos fundamentales de la filosofía de Reggio es la imagen de un niño que experimenta el mundo, que se siente parte de él desde el momento de nacer, lleno de curiosidad y de ganas de vivir… Un niño que está lleno del deseo y la habilidad de comunicarse desde el inicio de su vida, completamente capaz de crear mapas para la orientación personal, social, cognitiva, afectiva y simbólica. Por todo esto, el niño reacciona en un sistema competente de habilidades, aprendiendo las estrategias y las maneras de organizar las relaciones”. No hay, por lo tanto, una niñez natural o universal, ni un niño natural o universal verdaderamente, pero sí existen muchas infancias. Por lo tanto, una buena infancia sería aquella en la que el niño es reconocido y promovido.

Aquí, el niño nace con las capacidades para aprender, no necesita preguntar ni tener el permiso adulto para comenzar a aprender. El aprendizaje es una actividad cooperativa y comunicativa, en la cual los niños son agentes activos que construyen el conocimiento, el compromiso y crean significados del mundo, en conjunto con los adultos y, de igual importancia, con otros niños. Una misión de la institución educativa quizás sea la de proporcionar un foro donde niños y adultos se reúnan para construir juntos conocimiento y cultura. Esta imagen promueve el entendimiento de que el niño tiene una voz propia y es un actor social, que toma parte en la construcción y en la determinación de su vida, pero también en la vida de aquellos que se encuentran a su alrededor y en la sociedad en la que vive.